El Muelle de Madera

 

Cuantos recuerdos me despierta aquel mágico muelle de madera. Estaba construido para resistir el embate de los tiempos. De maderos grises y tablas con nudos ya desprendidos por el constante golpetear del publico caminando sobre ellos por tantos años. Con sus pasarelas alrededor cubiertas al igual que las escaleras de alfombra de yute para que no resbalaran. Me acuerdo de los pilares que lo anclaban al fondo hechos de tramos cortados de postes de teléfonos y sujetados con pernos galvanizados.

 

Cuantas veces nos aventurábamos a nadar desde la orilla hasta la punta, a través de aquellas crucetas sin preocuparn os por los afilados escarabajos que esperaban para propiciarnos un buen arañazo, o de los cientos de erizos  que poblaban aquella estructura y que orgullo sentíamos al contar nuestras proezas al contárselas a todos los que nos rodeaban cuando nos sentábamos a coger sol o tallar el nombre en una de las tablas, si quedaba espacio, de la que nos hacia derramar adrenalina con solo una mirada. Que días aquellos....!  

 

Mas tarde llegaban los Tarzanes y se ponían a hacer todo tipo de ejercicios acrobáticos encaramados en la estructura de tubos que ya carecían de las lonas con que cubrieran el muelle al principio de temporada. Allí por horas se establecían competencias a ver quien superaba al otro, mientras decenas de pepillas se iban acercando a ver el “Show”.

 

También me acuerdo del lado del muelle donde se hacían competencias de natación.  ¡Que tremenda actividad había en aquel puente o muelle cuando tales competencias se llevaban a cabo y que gritería! En una competencia se apareció una “Picua” y se formo un pánico que no quedó nadie en el agua hasta que buenamente se fue la intrusa.

 

Me acuerdo de cuando llegaban las plagas de aguas malas, dedalillos y todos los otros tipos como una que parecían cubitos de hielo con cuatro hilitos que salían de cada esquina y si te tocaban te producían un ardor tremendo. Otras eran saquitos azules con muchos apéndices que colgaban mas de un metro debajo del agua y que se quedaban varadas en la playa con las olas, estas si eran malas, te podían mandar a un Hospital fácilmente.

 

Y que me dicen de las guerras de Panduro? Y de la arena que echaban todos los años para rellenar antes de abrir la temporada Cuantos nos tiramos de cabeza en aquella agua revuelta para descubrir violentamente que no había ni un pie de profundidad, suerte que nadie   se partió nada haciéndolo.....

 

Bueno me canse con la guerra de Panduro.

 

Nos vemos.

 

Nando